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domingo, 24 de marzo de 2013

La decepción en la pareja: del dolor al entendimiento

"Me duele más una decepción que una traición", una frase que hemos escuchado en más de una ocasión. Y experimentado seguro, unas cuantas más.

Ciertamente la decepción es junto con la incertidumbre uno de los sentimientos en lo que se siente mayor descontrol. Y más cuando se trata de personas a las que queremos, como lo es nuestra pareja.
¿Pero por qué nos duele tanto que él/ ella "nos decepcione"? Si nos remitimos al término decepción encontramos un matiz importante del que no siempre somos conscientes.

Decepción: "sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas sobre un deseo o persona. Se forma de unir la sorpresa y la pena."  (ref. Wikipedia)

Así pues, ¿Se trata de que él/ ella nos decepcione o tal vez que nosotros nos sentimos decepcionados?
En el primer caso, la frustración y el enfado van de la mano de la decepción, por aquello que nuestra pareja nos ha hecho (no hecho) dicho (no dicho) y se traduce la mayoría de las veces en reproche o en alejamiento. En el segundo caso, reconocer la responsabilidad de que gran parte de las decepciones provienen de un sentimiento nuestro requiere de un buen conocimiento de uno mismo y de mucha práctica en el diálogo con nuestra pareja.

Obviamente no estoy refiriéndome a las grandes decepciones en las que uno/a decide voluntaria y conscientemente que la solución no es negociable a tenor del daño percibido.
Estoy hablando sin embargo, de aquellas decepciones cotidianas en la convivencia de la pareja que se deben a un malentendido no aclarado y a interpretaciones diferentes de un mismo hecho.

Os pongo un ejemplo: Cristina y Tomás llevaban cinco meses de relación y estaban entusiasmados el uno con el otro. Un sábado en el que estaban pasando un estupendo día juntos, Cristina le comunicó a Tomás que acababa de recibir un mensaje de sus amigas para ir a cenar en plan "Noche de chicas",  pero que había decidido no ir y seguir pasando el día con él. Tomás, le animó a que fuera con sus amigas y que ya se verían otro día. Cristina, se enfadó y le dijo que si no quería pasar más tiempo con ella no estaba obligado a hacerlo. Tomás reaccionó ante el reproche diciéndole que hiciera lo que le diera la gana y se retrajo manteniéndose en silencio el resto del tiempo que estuvieron juntos.

¿Qué había pasado? La causa de la pelea entre ellos no estaba tanto en las palabras o en los actos en sí como en el significado que cada uno le había asignado a la situación según sus propias creencias, miedos, estilo familiar y expectativas.
Cristina, que venía de una familia donde el compartirlo todo era una muestra de cariño y de consideración hacia el otro, pensaba que el hecho de transmitirle a Tomás que renunciaba a pasar una tarde con sus amigas por estar con él, era efectivamente un acto de amor e interpretó la actitud de él como una señal de que él no disfrutaba de su compañía y que no valoraba su gesto. Por eso se sintió herida y por lo tanto, decepcionada.

Por su parte Tomás, que venía de una familia donde los espacios personales de cada uno eran una muestra de cariño y de consideración hacia el otro, pensaba que el hecho de transmitirle a Cristina que le daba su espacio para que saliese con sus amigas y que ya se verían ellos en otro momento, era efectivamente un acto de amor e interpretó la actitud de ella como una señal de incomprensión y de que no valoraba su gesto. Sintiéndose herido y por lo tanto, decepcionado.

En verdad, ambos tenían puntos de vista por completo diferentes sobre la situación y se comportaron del modo en que cada uno hubiese querido que el otro actuara así en su lugar. De ahí que interpretasen las acciones de su pareja de un modo completamente opuesto, convirtiéndose un acto de generosidad en una muestra de egoísmo para los ojos del otro. Y al no cumplirse las expectativas de su propio código no expresado, llegase la inevitable decepción.

Es por ello que buena parte de las peleas y las decepciones que se producen en el día a día en la parejas surgen de las diferencias en las perspectivas e interpretaciones no comunicadas, y no del resultado del egoísmo ni de la mala intención por parte del otro.

¿Y tú? ¿Tienes alguna experiencia similar, Alma Confundida? Si es así, ¡compártela con el resto!

Bibliografía:
- Con el amor no basta. Aaron T. Beck. Ed. Paidós. 1988

8 comentarios:

  1. Me encanta el punto de vista sobre las expectativas.

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    1. Gracias María! ¿Qué es lo que te ha interesado sobre ese punto en concreto?

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    2. Y cómo se consigue el equilibrio entre lo que dices y lo que se interpreta?

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Las buenas coincidencias me trajeron a tu blog. Lo que explicas y detallas de forma tan clara respecto a que muchas veces se malinterpretan ciertas palabras e incluso actitudes simplemente porque el background de ambos es distinto aunque suene obvio, no me lo habia planteado como lo haz explicado. Pero entiendo que para muchos de los conflictos que pueda llegar a tener con mi pareja, lo mejor que podemos hacer es comunicarnos para poder entendernos y comprender nuestras diferencias,las cuales muchas veces terminan siendo como los idiomas, distintos sonidos para una misma palabra. Gracias por tu claridad. :)

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Desepcionada porq creo q mi marido rompio los codigos q tenemos por que mentir y ocultar algo ,.. cuando hablamos nos compartimos todo nos contamos todo ...me movilizo porq no entiendo su postura al hacerlo ...

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    1. Querida amiga lectora. A veces estas situaciones de decepción hacen que tomemos consciencia de dónde estamos pues el dolor nos aobliga a vernos en el aquí y ahora.
      La decepción siempre se basa en códigos de expectativas,y por lo que dices estás confunida. Es normal. Sin embargo la trampa de intentar entenderlo nos aleja de estar con nuestro dolor y lleva también a resentimientos hacia el otro. A veces las relaciones conlleva replantear los códigos, otras veces darnos cuenta de que hay códigos no negociables, etc. Pero eso sólo puedes hacerlo si trasciendes la decepción inicial y ahondas en ti.
      Un cálido saludo

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