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domingo, 19 de febrero de 2017

Pareja equilibrada: juntos pero no revueltos


Sentirse bien individualmente y al mismo tiempo sentirse bien en pareja es una de las grandes metas de una relación. Crecer a nivel personal y hacerlo a la vez al lado de la persona a la que queremos, es una búsqueda ansiada. Y es por ello que uno de los aspectos más importantes -y a la vez más difíciles- a la hora de "negociar" nuestras relacionales es encontrar el equilibrio entre los límites del espacio individual y el de la pareja.



Según diversas investigaciones recogidas sobre conflictos en la pareja (Will,1978) el principio de deslinde, entendiendo éste como aquel que regula los límites dentro y  fuera de una relación:
"Es uno de los elementos clave a la hora de predecir el éxito en la pareja, ya que los límites internos regulan el continuo dependencia/independencia entre ambos miembros y los límites externos marcan la distancia entre la propia pareja y el mundo exterior (amigos, hijos, trabajo, familias de origen, etc.)."
La propia dinámica interna a la hora de abordar los conflictos,  la "mochila" individual que cada uno aporta a la relación sobre el modelo de amor que tengamos -heredado mayoritariamente del contexto socio familiar- y la capacidad de gestionar estos límites, - que la mayoría de las veces son asumidos como reglas implícitas pero no hablados a priori-, van a influir en la configuración de diferentes tipologías de pareja según el grado de flexibilidad del deslinde: la simbiótica, la desligada y la interdependiente.

Modelos de pareja y dificultades asociadas

La simbiosis: unid@s por el cordón umbilical

Al inicio de una relación de pareja, en la etapa de enamoramiento, suele darse de forma habitual la fusión natural entre sus miembros y el aislamiento "del mundo exterior". Es una sensación casi primitiva, necesaria y psico fisiológica, que conlleva un estado de placer, -casi de Nirvana- y que favorece, en un primer momento, la unión y el conocimiento de ambos.
Sin embargo, si con el paso del tiempo ese modelo no se abre y se flexibiliza, puede dar lugar a lo que conocemos como ideal de "la media naranja" o  la "fusión cósmica", en la que ambos sienten de manera idílica que uno forma parte del otro, como un dos en uno,  compartiendo juntos tanto el tiempo necesario para el espacio personal como el común de pareja.
Si bien en este modelo la pareja lo vive con armonía y completitud- a pesar de la evidente renuncia a la libertad personal y social de ambos- las dificultades pueden aparecer cuando las circunstancias propias de la vida obliguen a que la estructura de la relación cambie (nacimiento de hijos, enfermedad, distancia por cambio de trabajo, crisis personales, etc.) y uno de los dos -o ambos- no consiga aceptar el necesario proceso de separación e individuación del otro, frustrándose con arduos intentos de seguir en el modelo idílico anterior.


Dentro de este modelo, también se incluirían las relaciones embudo o aquellas en las que de forma complementaria un miembro queda ´engullido´ en la definición del otro. A modo de ejemplo tenemos las relaciones propias de la herencia patriarcal ('señora de', 'mujer de') donde los límites del espacio personal han quedado atrapados en el embudo de la relación, o uno de los dos ha quedado invisibilizado bajo el poder y la identidad del otro. En estos casos, los sentimientos de confusión, de sentirse fragamentado/a y de codependencia son grandes predictores de la mayoría de las crisis en la relación. Dificultades que se dejan ver tanto a la hora de romper la pareja y comenzar a "reconstruirse" y empoderarse de manera independiente como a la hora de restablecer la dinámica interna de la relación a fin de que ambos puedan encontar su propio "su sentido de sí mismo" sin necesidad del otro.

El desligamiento: ¿pareja o (des)conocidos?

Este modelo es propio de las parejas que, o bien por experiencias pasadas o bien por modelado (familiar, socio cultural), poseen un creciente miedo a la pérdida de identidad, a la renuncia del espacio personal y al desarrollo de la intimidad. Esto da lugar en muchas ocasiones a establecer límites extremadamente abiertos o flexibles respecto del exterior, para así asegurarse una sensación de pseudo-seguridad y pseudo-control afectivo pero que al mismo tiempo va limitando la convivencia amorosa en común, convirtiéndose cada vez más en compañeros conocidos que en pareja.
En este tipo de relaciones, si con el tiempo la estructura se enquista y se polariza, la falta de comunicación y de contacto íntimo -que incluye confianza, apoyo, conexión nutricional y apego- puede dar lugar a un mayor distanciamiento, exceso de espacios individuales y la consiguiente ruptura. En otros casos, se introduce la triangulación de un tercero en la pareja (un hijo/a, trabajo, una infidelidad) que mantiene a "salvo" la relación pero manteniendo la lejanía emocional entre ambos.


pareja ranas

La interdependencia: entre la seguridad afectiva y la libertad personal

Son aquellas parejas que previo trabajo de auto conocimiento intenso y una puesta en marcha de un modelo propio y flexible, consiguen una danza equilibrada entre el espacio personal, el espacio exclusivo de la relación y el común con el exterior. La conexión se produce por el placer de compartir y crecer juntos sin miedo a la pérdida de identidad individual. Al mismo tiempo que el crecimiento individual y social retroalimenta y potencia la relación de pareja.

Si bien es el modelo con mayor predicción de éxito en estabilidad y satisfacción a largo plazo, su mayor dificultad reside en la exigencia de una mayor capacidad de adaptación, en un ejercicio de autocrítica y automotivación y en el cuidado diario y recíproco de los aspectos más valiosos de la relación.

Un modelo a medida

El cómo diseñar y vivir en un modelo que mantenga el equilibrio entre los límites internos y externos de una relación, dependerá siempre de cada pareja y de su proceso personal: de su historia de vida, de su modelo familiar, de su propias expectativas, etc. No existe un manual de instrucciones tipo IKEA donde el modelo estándar esté creado de antemano y pueda hacerse un copy&paste, pero sí existen unas condiciones a priori que favorecen su aprendizaje y potencian su éxito.


pareja


Referencias bibliográficas:





miércoles, 19 de agosto de 2015

El Retorno de las dos Almas... aún más confundidas


Sé que estoy aquí de nuevo por alguna razón. Si bien aún no he llegado a descifrar cuál es el verdadero motor que me ha impulsado a retornar. Sólo sé que debía hacerlo.
Es como si estuviese escuchando el eco de miles de corazones pidiendo que les dé una palabra o una historia o un reflejo que haga que se expandan. O quizá es el mío propio. O tal vez sea porque llevan demasiado tiempo cerrados y no hemos tenido las ganas ni la fuerzas ni la valentía de escucharles.

No soy la misma Lorenlay que escribía los post que aquí aparecen publicados. Y por consiguiente no vais a encontraros con la misma forma de expresión ni estructura que acostumbré por un breve periodo de tiempo a plasmar sobre las teclas de mi ordenador.

Pero no es el cambio de forma lo que realmente importa.  Es el cambio de esencia. Y si bien todo lo que publiqué sigue estando en plena línea con mi pensamiento actual y sé que ayudé a personas con su lectura reflexiva, me di cuenta también que algo fallaba, que algo no estaba siendo totalmente mío. Y bloqueé cualquier salida de todo lo que llevaba dentro para poder entregároslo.

Hasta hace muy poco no pude comprender de qué se trataba. Y lo cierto es que es tan fácil como  pararte, silenciarte, esuchar, y susurrar la palabra....m...i...e....d....o. 
Y cuando alguien descubre que la aparición del miedo es lo contrario al Amor (que no el odio como erróneamente se cree) ¿Cómo dar únicamente hermosos consejos (si bien nunca fue mi estilo, pero sí estaban escondidos sutilmente tras las palabras encriptadas) sin trascender el miedo sobre lo que se espera del Amor?

La respuesta estaba muy clara. Pareciera que el nombre del blog Escritos para Dos Almas Confundidas estuviera dictado por un 'hada madrina' que todo lo sabe. Y no por una persona real de carne y hueso tan confundida en muchos momentos como aquellas almas que me brindaron generosamente minutos de su tiempo leyéndome  y abriándome sus corazones para que les ayudase.


Así pues, esto no tenía sentido. Si yo sólo era "Luz y Sabiduría" sólo podría iluminar a aquellos/as que estaban ya en el 'buen camino' y que sólo tienen que recordar aquello que ya saben. Pero de este modo nunca llegaría a aquellos/as que realmente están en Sombra y Confusión, que ni tan siquiera pueden ponerle palabras a todo el dolor y peso de su experiencia.

De ahí que decidiera hace tan sólo unos días regresar. Para escribir pausadamente no sólo desde la Luz, si no también desde el Espejo. Con escritos estructurados y escritos desgarrados. Con orden y desorden. Con armonía y caos. Con argumentos objetivos  y con experiencias propias.
Con lo que soy y lo que siempre seré:Transformación, Amor y Expansión. 

Por cierto, ¿Os he dicho hola?


martes, 30 de abril de 2013

Enganches emocionales: Yo te salvaré... aunque no me lo pidas.


Se ha escrito mucho (y muy bien) acerca del perfil de las mujeres que manifiestan sentirse  dependientes emocionalmente de sus parejas. Y si bien estoy una vez más de acuerdo con la psicoanalista Mariela Michelena sobre que no es una tendencia exclusiva en las mujeres, también no es menos cierto que el modo en que se manifiesta esta dependencia emocional es diferente en un género y en el otro. De ahí que este post esté mayormente dirigido a las mujeres.

No estoy aquí para hacer una lista sobre las “características básicas” que subyacen a la persona dependiente emocionalmente, ya que como sabéis, los que me habéis venido leyendo este tiempo atrás, no soy muy dada a poner etiquetas y mucho menos a categorizar de manera taxonómica a ellas como “víctimas”  y a ellos como “verdugos”. Ese no es mi estilo, y es más aún, aunque se hace necesario el refuerzo de la autoestima y de la autonomía de las mujeres que se consideran que están dependiendo emocionalmente de su pareja, creo que no es suficiente.

En mi experiencia clínica he podido observar que si no hay un reconocimiento total y consciente de qué papel estoy jugando yo en esta dinámica relacional y me hago responsable de la parte que me toca en esta relación destructiva, no es posible volver a re-construir una identidad real y sincera de una misma y una manera diferente de relacionarme tanto conmigo misma como con mi entorno. Y es esta la visión y misión que trataré de mostrar en este post.

El hecho de que lo haya titulado “Enganche emocional” en lugar de dependencia emocional, tiene su porqué. Y esto entra dentro del supuesto teórico que muchos psicólogos sistémicos nos lleva a preguntar acerca de para qué una persona mantiene un tipo de conducta que en apariencia  sólo conlleva malestar y sufrimiento.*
El enganche conlleva el comportamiento emocional que se presenta cuando permitimos que el estado de ánimo y acciones de otra persona nos afecte de manera negativa de tal modo que mi felicidad y estado de ánimo depende de lo que la otra persona sienta o haga. Es el olvido de las propias necesidades en pro de dar y cubrir las necesidades de nuestra pareja.

Ahora bien ¿Qué hay detrás de este comportamiento tan aparentemente altruista de las mujeres que aman demasiado, que se entregan en cuerpo y alma, que agotan las discusiones como si de una montaña rusa se tratase, que esperan (y desesperan) en su paciente misión de cambiar al otro y de que por fin se dé cuenta de que “como yo nadie lo ha amado ni lo amará jamás”?
Sería imposible poder enumerar todas las variables que influyen en por qué y para qué y el cómo de una forma de relacionarse así, pero trataré de dar unas al menos dos pinceladas acerca de ello.

- Por un lado se encuentra  el apego. En este caso, un apego ambivalente (respuesta que se da ante la separación de una persona con un vínculo significativo con angustia intensa y mezcla de expresiones de protesta, resistencia e ira o llanto.) es más proclive a generar enganches emocionales en la búsqueda de ese reconocimiento y atención. Y a sentirse herido e indefenso cuando no se recibe tanto y cuanto hemos dado para recibir lo mismo. Todo esto tiene que ver con patrones intergeneracionales no aprendidos y cuentas emocionales no saldadas en nuestra historia familiar.

Por otra parte lo que en psicología llamamos la agenda oculta o mapa del mundo. Por un lado está aquello que decimos que queremos y por otro lado está lo que hacemos para tener lo que queremos. Y esto es ¿por qué alguien que dice querer una relación estable donde sea cuidada y respetada termina metida en relaciones tormentosas donde la otra persona o tiende a pasar de ella o le da mensajes ambivalentes y nunca termina de comprometerse? Hay una gran diferencia entre lo que creemos  y decimos que merecemos y lo que realmente sentimos que merecemos. Porque por mucho que yo quiera sentirme amada, si en el fondo no me considero “merecedora de ser amada” todos mis comportamientos y mis pensamientos inconscientes confirmarán inevitablemente esta creencia arraigada en mí.

- Por último, el tipo de pareja que se elige no es “al azar”  Lo común es sentirse atraídas por personas que, ya que una u otra manera  dejen el terreno fértil para cumplir la misión de “solucionarles la vida, incluso sin que la otra persona se lo pida. De ahí que las relaciones sean totalmente desiguales (sin reciprocidad ninguna)  porque este  tipo de pareja genera un sentimiento de protección y de cuidado (ya sea por ser problemáticas, ya sea por ser evitativas) que hacen que la identidad de la mujer enganchada emocionalmente se entregan compulsivamente con la esperanza de ser reconocidos, apreciados y amados.

Y ahí está el quid de la cuestión. Sé que puede ser un chorro de agua fría, una paradoja molesta o una bofetada dulce en la cara. Pero creo que es importante -y uno de los pasos más dolorosos pero indispensables si se intenta dar sentido al beneficio oculto de este “altruismo amoroso” y salir del enganche emocional – el darse cuenta de que detrás de esa puesta total de energía en “salvar la relación”, en “enseñarle al otro lo que es amar”, en obsesionarnos con obtener resultados ante tanta inversión, se encuentra: una dificultad de aceptar que no me puedan querer, una barrera para conocer y conectar con mis propios deseos  y miedos, un deseo de reconocimiento y un orgullo que no permite expresar mis propias necesidades, aunque sí esperar que se satisfagan sin pedirlas

De ahí surge esa rabia interna que hace que le cuente una y otra vez a mi entorno como  “me desvivo” por él y él lo mal que me trata. Haciendo cómplice a amigos/a y familia de la condición de “mujer malquerida” en un su digno abandono como víctima de su mal de amores.

Voy a poner un ejemplo concreto de esto al referirme una mujer en consulta lo dolida que estaba al haberse sentido “chófer” de su ex pareja en los cuatro años que estuvieron juntos.

“Siempre era yo quien le iba a buscar y quien le llevaba a todas partes. Incluso aunque él no me lo pidiera y fuese a la hora que fuese. Por eso me dolió en el alma aquella única vez que yo necesité que él me viniera a buscar y me instó a que cogiera un taxi porque  le era imposible llegar a tiempo a buscarme. Me sentí tan herida que me enfadé mucho con él. ¡Con la de veces que yo lo había hecho por él sin pedírmelo!  ¡Qué desagradecido!”.

Está claro que él podría haber tenido en cuenta la siempre disponibilidad de ella y haber ido a recogerla en esa ocasión, pero la cuestión está en cómo ella había puesto el foco en su altruismo cuando realmente se trataba de una necesidad de reconocimiento de  su generosidad  por parte de su pareja y de un “te doy sin que me lo pidas ya que necesito atención y afecto pero sin tener que pedírtelo yo”

Así pues, sólo cuando  se es capaz de contactar con los verdaderos deseos y necesidades y manifestarlas directamente, en lugar de someterse a los de los demás  porque sabemos lo que necesitan y quieren, entonces somos conscientes de nuestro sutil hábito de manipular “pidiendo-en-dando-“ . sustituyéndolo por el  dar realmente de una manera interdependiente, altruista y sin necesidad del reconocimiento externo.

Reflexión final:
Cando amamos desde el enganche emocional, estamos otorgando una fuerte responsabilidad a la otra persona, ya que por un lado le otorga el aparente poder (por el cual nosotras/os nos “desvivimos” para atender a sus deseos y necesidades) pero por otro lado,  exigir a otra persona que se haga cargo de nuestro mundo (ya que nuestra felicidad depende de cómo se comporte con nosotros)  es mermar su libertad (ya que nos convertimos en una carga). De ahí que el poder vaya del uno al otro constantemente. Cuanto más fuertemente nos apegamos a alguien, más se apega ese alguien a nosotros.

En cambio, si soy emocionalmente interdependiente: reconozco por un lado mi valía, mi ser merecedora de cariño y atención pero al mismo tiempo  también reconozco mi necesidad de amor, de darlo y recibirlo. Como persona interdependiente, tengo la libertad  de compartir y compartirme con otros, desde la propia satisfacción de hacerlo, sin esa ansia de ser aplaudida, reconocida o querida. 



*  Estoy refiriéndome por supuesto, a un nivel de dependencia mutua que no se eleva por encima de determinados umbrales que conllevan al maltrato psicológico, físico ni sexual.

Bibliografía:
-        José Jaime Martínez. “Codependencia y pareja”
-       Adriana Karen Cid Mireles: “Dependencia emocional”








domingo, 24 de marzo de 2013

La decepción en la pareja: del dolor al entendimiento

"Me duele más una decepción que una traición", una frase que hemos escuchado en más de una ocasión. Y experimentado seguro, unas cuantas más.

Ciertamente la decepción es junto con la incertidumbre uno de los sentimientos en lo que se siente mayor descontrol. Y más cuando se trata de personas a las que queremos, como lo es nuestra pareja.
¿Pero por qué nos duele tanto que él/ ella "nos decepcione"? Si nos remitimos al término decepción encontramos un matiz importante del que no siempre somos conscientes.

Decepción: "sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas sobre un deseo o persona. Se forma de unir la sorpresa y la pena."  (ref. Wikipedia)

Así pues, ¿Se trata de que él/ ella nos decepcione o tal vez que nosotros nos sentimos decepcionados?
En el primer caso, la frustración y el enfado van de la mano de la decepción, por aquello que nuestra pareja nos ha hecho (no hecho) dicho (no dicho) y se traduce la mayoría de las veces en reproche o en alejamiento. En el segundo caso, reconocer la responsabilidad de que gran parte de las decepciones provienen de un sentimiento nuestro requiere de un buen conocimiento de uno mismo y de mucha práctica en el diálogo con nuestra pareja.

Obviamente no estoy refiriéndome a las grandes decepciones en las que uno/a decide voluntaria y conscientemente que la solución no es negociable a tenor del daño percibido.
Estoy hablando sin embargo, de aquellas decepciones cotidianas en la convivencia de la pareja que se deben a un malentendido no aclarado y a interpretaciones diferentes de un mismo hecho.

Os pongo un ejemplo: Cristina y Tomás llevaban cinco meses de relación y estaban entusiasmados el uno con el otro. Un sábado en el que estaban pasando un estupendo día juntos, Cristina le comunicó a Tomás que acababa de recibir un mensaje de sus amigas para ir a cenar en plan "Noche de chicas",  pero que había decidido no ir y seguir pasando el día con él. Tomás, le animó a que fuera con sus amigas y que ya se verían otro día. Cristina, se enfadó y le dijo que si no quería pasar más tiempo con ella no estaba obligado a hacerlo. Tomás reaccionó ante el reproche diciéndole que hiciera lo que le diera la gana y se retrajo manteniéndose en silencio el resto del tiempo que estuvieron juntos.

¿Qué había pasado? La causa de la pelea entre ellos no estaba tanto en las palabras o en los actos en sí como en el significado que cada uno le había asignado a la situación según sus propias creencias, miedos, estilo familiar y expectativas.
Cristina, que venía de una familia donde el compartirlo todo era una muestra de cariño y de consideración hacia el otro, pensaba que el hecho de transmitirle a Tomás que renunciaba a pasar una tarde con sus amigas por estar con él, era efectivamente un acto de amor e interpretó la actitud de él como una señal de que él no disfrutaba de su compañía y que no valoraba su gesto. Por eso se sintió herida y por lo tanto, decepcionada.

Por su parte Tomás, que venía de una familia donde los espacios personales de cada uno eran una muestra de cariño y de consideración hacia el otro, pensaba que el hecho de transmitirle a Cristina que le daba su espacio para que saliese con sus amigas y que ya se verían ellos en otro momento, era efectivamente un acto de amor e interpretó la actitud de ella como una señal de incomprensión y de que no valoraba su gesto. Sintiéndose herido y por lo tanto, decepcionado.

En verdad, ambos tenían puntos de vista por completo diferentes sobre la situación y se comportaron del modo en que cada uno hubiese querido que el otro actuara así en su lugar. De ahí que interpretasen las acciones de su pareja de un modo completamente opuesto, convirtiéndose un acto de generosidad en una muestra de egoísmo para los ojos del otro. Y al no cumplirse las expectativas de su propio código no expresado, llegase la inevitable decepción.

Es por ello que buena parte de las peleas y las decepciones que se producen en el día a día en la parejas surgen de las diferencias en las perspectivas e interpretaciones no comunicadas, y no del resultado del egoísmo ni de la mala intención por parte del otro.

¿Y tú? ¿Tienes alguna experiencia similar, Alma Confundida? Si es así, ¡compártela con el resto!

Bibliografía:
- Con el amor no basta. Aaron T. Beck. Ed. Paidós. 1988

lunes, 4 de marzo de 2013

¿Amor incondicional o amar en condiciones?

El otro día una amiga me decía entre lágrimas:"Ayúdame, por favor, ¿Cómo es posible que con todo lo que hago por él me trate así? ¿Es que no es capaz de ver que mi amor es incondicional mientras que él no sabe amar?"

Cuando mi amiga habla de ese amor incondicional que siente, me viene a la cabeza esa idea romántica y atrayente de un amor que lo puede todo, que lo da todo de manera indiscriminada, sin medida. Sin embargo olvidamos lo que significa el término "incondicional" en sí mismo con todas sus connotaciones.

Como bien señala la gran escritora y psicoanalista Mariela Michelena en su libro Mujeres Malqueridas, un amor incondicional significa un amor sin ningún tipo de condiciones. Es decir, un amor que se crea pero no se destruye, ya que pase lo que pase, éste permanece inmune. Da igual lo que haga -o no haga- el otro con nosotros, ya que éste amor incondicional está por encima de cualquier cosa.

No es un amor relacional, construido por las dos partes y que necesite el bienestar común de ambos. Ni vincular, que necesite un apego recíproco. Ni tampoco flexible, que permita adaptarse en función de contextos y momentos de la vida en pareja. En realidad, el amor incondicional no necesita de nada, porque se vale por sí mismo. Y por ende, este  amor incondicional “que todo lo puede", no permite ser destruido por mucho que sufra, llore y se lastime en el camino. Es un amor dormido sobre la base de los Mitos Románticos que tanto daño hace.


Es más, cuanto más sufra, llore o se lastime más incondicional será, porque desde su naturaleza de “Súper Amor” no se puede permitir no ganar y derrotar todas dificultades (aunque quede ciego, sordo y cojo en el intento). Y todo ello porque paradójicamente lo mismo que hace sufrir, llorar y lastimarse a mi amiga cuando se dice a sí misma "Es que soy tonta siempre lo doy todo y siempre vuelvo a caer en sus redes”, es al mismo tiempo la recompensa inconsciente del  “súper poder” que le da tener un amor que lo puede todo, inmenso e indestructible y del que él carece,  porque sólo ama a medias. 

lunes, 18 de febrero de 2013

Si eres nuevo/a, empecemos por el principio


Escritos para dos Almas Confundidas nace del deseo por compartir contigo los problemas, dudas, e interrogantes más frecuentes que aparecen en tu relación de pareja desde una visión cómplice, cercana y práctica.

Me gustaría crear con tu colaboración un espacio en el que recorramos juntos/as: las fases del enamoramiento, la convivencia en pareja, los enredos emocionales, los malentendidos en la comunicación, las expectativas y creencias, la ruptura y el duelo. Sin olvidarnos tampoco de las claves para superar las crisis, cómo ser pareja y padres a la vez, cerrar heridas, sexo en condiciones o las dinámicas relacionales de la vida en la pareja.

Quienes se encuentren con este blog por primera vez, quizá no consideran que su relación está en peligro, pero sospechan que de algún modo su vida de pareja podría ser más gratificante: ¿Puede que recuperando la complicidad de sintonizar con el otro? ¿Resolviendo quizá los conflictos cotidianos sin tener que discutir tan a menudo? ¿O tal vez aprendiendo a expresar sin miedo sus necesidades y pensamientos a su pareja?

Escritos para dos Almas Confundidas está dirigido a ti que estás desorientado/a, perdido/a, sin saber si lo que te está ocurriendo está sólo en tu imaginación o es un problema real, que preguntas a tus allegados sobre si es normal o no lo que pasa en tu relación y qué deberías hacer.

Hay momentos de la vida en pareja en los que uno/a pierde el norte y siente que la situación le desborda. Para esos momentos nació este blog, para darte una visión diferente, para ofrecerte alternativas, para que dejes de estar confundido/a y sientas que sí hay salida.


Pero para ello, te pido algo a cambio. Siéntete cómplice de este proyecto. Seguro que hay muchas almas confundidas igual que tú y quizá quieras y puedas ayudarlas. ¿Cómo hacerlo? No hay nada más efectivo y a la vez altruista y gratificante que ayudar a otros/as que han pasado o están pasando por lo mismo. Por eso, desde Escritos para dos Almas Confundidas te invito a contar tu historia u opinión a partir de cada post. Quizá sea tu  propia historia, una experiencia de un amigo/a, o un recuerdo de una película o un libro que has leído recientemente. Cada una de esos testimonios se recopilarán y se irán agregando como casos en la web (www.psicologodeparejamadrid.es) que servirán de ejemplo y ayuda a otras personas para las consultas on-line. Sin duda alguna, tu presencia en este blog será indispensable y yo estaré encantada de que formes parte de esta gran comunidad de Almas Confundidas.

¡Bienvenido/a!